sábado, 22 de noviembre de 2014

LA NIÑA....MI NIÑA INTERIOR......DIARIO DE UN DESORDEN EMOCIONAL

La siguiente entrada, que os dejo, es un relato que sin duda vale su peso en oro.Tengo la enorme fortuna de poder compartir una vivencia real, de una paciente real. Se trata de una entrada real, como la vida misma, en la cual una persona nos expresa aquello que siente, que anhela, que sufre. Espero saquéis muchas conclusiones, las cuales os invito a compartirlas, y a que se convierta en un foco de conocimiento y, sobre todo, de experiencia personal. La intención es separarnos de cualquier clasificación diagnóstica, de poder "ver" a la persona tal cual es, a lo cual os pido por favor que hagáis el favor de entenderlo como esa parte (niña) que busca que la escuchen.


Os aseguro que es un relato real, tal cual es su vivencia, sin modificaciones. Lo comparto tras recibir permiso, pues es la única manera de permitir la expresión de lo que realmente acontece a esta persona. Gracias!!

"Te hablo para no pegarme, pues sé que te duele lo haga. Ahora siento mucha mucha pena. Y siento mi cuerpo una barbaridad. El día ha resultado pesadísimo...

La psicopedagoga, ha hablado conmigo. Me ha comunicado lo complicada que es mi aula y que, gracias a estar ella dentro y vivencias cómo avasallan, comprende la dificultad. Ella misma no sabía qué pautas concretas darme aunque sí que me ha aconsejado que de aquí a Navidad realice (no siendo ella muy devota a ello) modificación de conducta, de manera que pacte con ellos una o dos normas de clase que se cumplan y que premie a lo largo de la semana, que ellos consideren adecuadas, que salga de ellos, que sea algo consensuado por ellos. Lo veo bonito pero no sé si voy a ser capaz de realizarlo, me siento demasiado torpe para ello. Me ha dicho que no soy yo, que son ellos que cada cual busca una atención individualizada y no quieren nada más. Eso es lo que me ha dicho no lo que siento yo.

Pienso que este es mi segundo curso con ellos y que debiera haber marcado dichas pautas, dichas normas pero ni sé ni he sabido.

Siento mucho pesar, mucha tristeza, mucha amargura. No desearía se apagase esa pequeña luz que has conseguido en mí; tengo miedo, dudo de mí.

Soy consciente que es fin de semana, que no quiero extralimitarme, que me siento sola y eso es real; pero tampoco creo sienta por eso, no sé; porque no echo de menos ninguna compañía, pero siento pena, mucha pena.

Sí, me siento como la niña que fui, vuelvo a notar las mismas cosas que cuando niña, tristeza, apagamiento, desinterés, desconexión, duda, temor, ira, … hacia mí, hacia nadie, hacia mí misma; sin embargo, no reconozco a esa niña, no hay imagen de esa niña. Sólo siente, no hay imagen,  todo es sensación, mucha sensación. Y hay negación, negación a la vida, a cuanto le rodea. no hay deseos de hacerse mayor esa niña, no hay alegría, no existe deseo, anhelo, …, esa niña deja que pase el tiempo sintiendo una gran pena, sufriendo, en casa y en el colegio. Es curioso que la Rosa niña nunca llorara, se ponía roja, se avergonzaba. 

Su papá y su mamá la querían aunque ella no lo sintiera así, porque YO niña ya era mala. Y tampoco quería a su hermana. Y su hermana la quería mucho a ella y YO la rechazaba. YO recuerdo las caricias de papá, mamá no acariciaba. Su papá le daba muchas caricias y a ella le gustaba. A MI me gustaba mucho mucho acostarse con mi papá. Me sentía querida y a gusto.

Ella (se refiere a si misma) no se recuerda alegre, no se recuerda normal. Sentía que algo le ocurría, pero no podía decir nada porque tampoco sabía explicarse. Cuando se hallaba sola, ella cogía el cinturón de papá y le agradaba pegarse, hacerse daño. Sus compañeras hablaban de cosas que no entendía, que no comprendía. Ella se orinaba encima y la afeaban. 

Ella quería escapar. Sí, si algo pensaba ella niña era marcharse a saber dónde, perderse. En casa estaba demasiado incómoda, en el colegio también. ¿Dónde iba ella? ¿Qué hacía ella? Ella solo podía y debía hacer una cosa: aguantar. 

Tengo miedo, no sé si seré capaz de continuar.


Vuelvo a sentir a la niña y no me gusta. Vuelvo a tener las mismas sensaciones que entonces, la misma rabia y me siento muy diferente, como entonces. Sé que debo emplear mi tiempo en algo.

La niña pequeña siente mucha ira, mucha rabia. No tiene necesidad de pegar a nada ni a nadie. Siente necesidad de desaparecer. La niña pequeña abre sus brazos para ser cogida. Esa niña pequeña no puede llorar, no puede gritar, siente miedo, se siente desdichada, no sabe qué es estar alegre como las demás. Esa niña quiere huir, quiere llegar a algún lugar que nadie la conozca y empezar. Esa niña quería pedir ayuda y no sabía a quién ni cómo ni qué necesitaba.

Ahora esa niña tiene ayuda y se ahoga, se ahoga y le falta aire, le falta saber qué sucede, qué hacer en este mismo momento.

Esa niña no sabe reflejar qué le sucede, pero ella va a realizarlo.

La niña no quiere pegar a ninguna parte, es una ira extraña, muy muy dentro de ella que a nadie desea sacar. Es ira de no vivir, de existir, de pasar, es podría decirse una ira existencial".

Os invito a reflexionar al respecto de esta vivencia. Dejándonos sentir por la misma, no de una manera racional, sino de una manera vivencial.

Doy las gracias, infinitas, a ese ser que ha permitido publicar esta vivencia. Un ser que, a pesar de la oscuridad que vive, tiene próxima la luz de su camino.

Gracias a tod@s!!


Alejandro Puigdoménech
Director y Psicólogo Psicoapoyo
www.psicoapoyo.es

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