viernes, 30 de enero de 2015

DEPENDENCIA EMOCIONAL





La dependencia emocional es el miedo a la libertad y se caracteriza por comportamientos sumisos, falta de confianza, dificultad en la toma de decisiones, inhabilidad para expresar de acuerdo y por un temor extremo al abandono, la soledad y la separación. Es la tirana encargada de construir nuestra prisión interior mediante alianzas con el miedo, la pasividad, la negación de la realidad y los sentimientos de culpa. Hace parte del carácter y se nutre de circunstancias desafortunadas en la infancia de cada quien. La dependencia emocional se manifiesta en lo afectivo, sexual, laboral, profesional, social y económico. El noviazgo, la luna de miel, las “parejas sin problemas” o las “familias perfectas”, son idealizaciones que no se sostienen mucho tiempo. La discusión franca puede generar dolor, rabia y dudas, pero es la única forma de llegar al fondo de las diferencias. Callar o conciliar por comodidad es un grave error, pues impide la solución de los problemas. La realidad nos demuestra que las familias más enfermas son las aparentemente impecables, donde nadie levanta la voz, no se discute y no hay diferencias importantes. En estas familias, donde todo aparenta armonía, bondad y dulzura, se cocinan en secreto grandes rencores y profundas frustraciones. Hombres y mujeres basan sus elecciones de pareja en lo socialmente aceptable, pero se llevan grandes chascos cuando descubren la mediocridad detrás de la fachada. Las peores elecciones ocurren cuando están basadas primordialmente en el atractivo físico o el poder económico de las personas. En ambos casos, tarde o temprano, si no hay más que esto, las relaciones terminan convirtiéndose en algo aburrido. A través del miedo a la libertad se perpetúa la dependencia emocional y las personas confirman así su condición de prisioneras. Cuando estas circunstancias generan angustia y/o depresión, es probable que para aliviar tales síntomas se requiera un tratamiento médico, pero es necesario tener en cuenta que la disminución de dichos síntomas es sólo el comienzo de un proceso más profundo. Uno de los primeros pasos en el proceso de la independencia es combatir la fascinación por la comodidad. “Yo quiero ser libre, pero no quiero renunciar a mi comodidad”. Y esto, obviamente es imposible, pues la libertad sólo se conquista a través de la lucha cotidiana. No, no se trata de luchar tampoco… Se trata más bien de aceptar… Un solo ejemplo: los celos (qué verracos si hacen sufrir) se deben a no aceptar que yo no soy dueño de nadie y que sólo el amor puede unirnos… La libertad se conquista a través de la independencia de necesitar a los demás para sentirme bien, del qué dirán, de muchos falsos valores culturales, etc. El miedo no es tanto a lo desconocido como a apartarnos de lo conocido, así estemos mamados de sufrir con eso.

Cierto grado de dependencia emocional es sana y natural para el ser humano, esta nos lleva a crear vínculos afectivos con las personas que nos rodean, primero con nuestros progenitores cuando somos niños, en la adolescencia con los amigos y en la edad adulta con nuestra pareja. El problema surge cuando este tipo de dependencia nos afecta en lo personal y nos impide desarrollarnos en la vida como seres independientes y libres.

Pero, en estas situaciones de dependencia emocional quién es el culpable: ¿Ella por tener una personalidad y baja autoestima? ¿Él por tener una personalidad y una autoestima más fuerte que ella, aunque fuera del hogar no sea así y realmente tiene un problema de baja autoestima?

¿QUE PODEMOS HACER?



La dependencia emocional que sentimos hacia las personas que nos rodean y que queremos no debe impedirnos realizar nuestros sueños, evolucionar como personas y progresar en nuestras vidas. Si en ocasiones te sientes presionado o chantajeado emocionalmente, tendrás que aprender a liberarte de estas presiones, si dependes excesivamente de alguien que te impide avanzar, quizás es que esa persona no te quiere realmente como mereces, eres tú quien debe llevar las riendas de tu vida y hacerle ver a esa persona que la consecución de tus ambiciones es importante para ti, y que no por ello la vas a querer menos.

Si renuncias a tus sueños pensando en la felicidad de los demás, habrás renunciado a ser tu mismo, habrás forjado tales lazos de dependencia emocional que te harán sentir inferior e inseguro. Piensa que para que una relación afectiva funcione tiene que empezar por ser una relación sana, es decir, en la que ambos miembros se acepten tal y como son, con sus virtudes y con sus defectos, sin intentar cambiar lo esencial del otro. Pero para ello y aceptar a tu pareja tal y como es, primero debes aceptarte a ti mismo. Una vez puestas tus prioridades en orden y con las ideas claras, a través de la comprensión y del diálogo, lograréis tener una relación equilibrada. No esperes a que tu pareja descubra lo que piensas, necesitas o como te sientes sin decirle ni palabra, debes confiar en él y aprender a sincerarte, es la mejor manera de evitar futuros conflictos y malentendidos.

En muchas ocasiones resulta difícil delimitar donde acaba el amor y empieza la dependencia, sus límites no se hallan bien definidos, por eso, especialmente si eres una persona insegura debes de tener bien claro que nunca vas a dejarte chantajear emocionalmente. Si aceptas dicho juego fomentarás en ti mismo sentimientos de culpabilidad que contribuirán a minar tu autoestima, además de estar permitiendo que tu relación de pareja se desmorone. No te dejes manipular y convéncete de que la felicidad de tu pareja no depende exclusivamente de ti, debes decirle las cosas que te molestan o no te gustan. Ambos debéis dialogar y reflexionar sobre vuestra relación, comunicar al otro lo que cada cual espera de ésta, y mostrarse abiertos a las necesidades de la pareja para satisfacerla, pero siempre que ambos miembros estén dispuestos, si sólo cedes tú, tu relación con el paso del tiempo y la consiguiente agravación de los conflictos resultará cuanto menos insostenible.


Si te hallas en esta situación, reflexiona a fondo sobre tu vida y el rumbo que deseas que ésta tome en el futuro, no renuncies nunca a ser tu mismo.

1 comentario:

  1. Creo que en el momento hay dependencia emocional uno deja de ser uno mismo, por lo que cada vez recurrirá más y más a esa dependencia. Creo que en ningún sentido es buena una dependencia emocional. Quizás, cuanto más se quiera uno mismo (no egoísmo) tenga menos dependencia, no sé.
    Un abrazo

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